Autor: Hno. E.C.+
C) Toma consciencia de la Unicidad y conéctate con la Madre Tierra
         Los seres humanos y la Humanidad forman parte de un ser vivo de mayor escala: la Tierra. Para discernir la sinergia e interacción entre la vida humana y la Tierra basta con observar la propia corporeidad física de cada persona y la infinidad de formas de vidas (tejidos, células, bacterias,…) que en su interior conviven e interaccionan con el ser vivo, de mayor escala, que cada ser humano es. A lo largo de milenios, la Humanidad ha tendido ha olvidar su funcionalidad hacia la Tierra y la lógica natural de simbiosis y desarrollo mutuo que conlleva. Lejos de esto y repitiendo la analogía de la corporeidad física, el ser humano se ha comportado como esos organismos o bacterias que, en lugar de reportar salud a las personas, son origen y causa de enfermedades y dolencias.
Para que entiendas lo que sois, os voy a dar un símil:
         Piensa por un momento que tú eres un planeta. Tú sabes que en tu superficie y en tu interior (por ejemplo, en el intestino) viven miles de millones de pequeños seres vivos llamados bacterias. Éstas no sólo no os hacen daño, sino que contribuyen a vuestra salud y vuestro crecimiento. Son, por ejemplo, la flora bacteriana de la piel y del intestino, que contribuyen a mantener el pH de la piel y a desarrollar vuestro sistema de inmunidad. De este modo, os prestáis un servicio mutuo y podéis convivir en paz y armonía.
         Desgraciadamente, algunas de esta bacterias se olvidan de su función, se vuelven dañinas (patógenas), provocando enfermedades. En este caso, os veis obligados a eliminarlas con vuestra propia inmunidad o con lo que llamáis medicamentos.
         Pues bien, entiende que los humanos habéis venido como bacterias saprofitas a prestar un servicio al planeta. En esta simbiosis, los dos podéis crecer y desarrollaros. Pero, desgraciadamente, la gran mayoría de los seres humanos habéis invertido los términos y os habéis creído los dueños del planeta. Habéis empezado a hacer lo que os viene en gana en vuestro propio beneficio y olvidándoos del daño planetario que causáis, por ejemplo, talando árboles a voluntad y destruyendo montañas y excavando cavernas para extraer minerales y otros materiales que empleáis para la construcción y desarrollo tecnológico.

Como se detallará más adelante, el ser vivo Tierra, en el contexto de su propio proceso consciencial, está a punto de culminar la mutación de su frecuencia vibracional y comenzar a vivir en una nueva clave dimensional. La Nueva Tierra será pronto una realidad. Este acontecimiento, además de sus espléndidos impactos para la Tierra, el sistema solar y la galaxia, tendrá un efecto inmediato sobre los seres humanos: la exigencia de decidir en libre albedrío si quieren o no acompañar a la Tierra en su salto dimensional, si desean o no “adaptarse” y “acompasar” su Corazón a la nueva vibración del planeta y a su nuevo Latir. En caso afirmativo, será imprescindible un cambio de consciencia, pasando de la consciencia egóica (ha conllevado, entre otras cosas, el olvido de la simbiosis e interacción con el planeta antes reseñadas), a una Consciencia de Unicidad –planetaria, galáctica,…- que haga factible la convivencia sinérgica con la Nueva Tierra, el Sol, el sistema solar y el conjunto de la Vía Láctea.
Esta es la Metamorfosis que se avecina para la Humanidad: los seres humanos que quieran seguir conviviendo con la Tierra tendrán que acometer esa transformación de consciencia –el despertar a una consciencia planetaria y galáctica- y recordar como se vive en simbiosis con el medio ambiente, la Naturaleza y todos los seres vivos, incluyendo los propios humanos entre sí. Para el ser humano también ha llegado, por tanto, el momento de la transformación y la Evolución.
(continuará)
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