Se acercaron los fariseos a Jesús y al ver que algunos discípulos comían con las manos impuras, los criticaron. Por eso los fariseos y los maestros de la Ley le preguntaron a Jesús: “¿Por qué tus discípulos no siguen la tradición de nuestros antepasados?, ¿por qué comen con las manos impuras?”. Jesús les contestó: “Bien habló el Profeta de los hipócritas que sois cuando escribió: Este pueblo me honra de labios afuera, pero su corazón está lejos de Mi. De nada sirve que me rindan culto, pues sus enseñanzas son mandatos de los hombres. Porque vosotros os apartáis del mandato de Dios para seguir las tradiciones de los hombres”. También les dijo: “Vosotros, para mantener vuestras tradiciones, pasáis por alto el mandato de Dios. Pues Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre y el que maldiga a su padre o a su madre, será condenado a muerte. Pero vosotros afirmáis que un hombre puede decirle a su padre o a su madre: No puedo socorrerte porque todo lo que tengo es ofrecido a Dios, y también afirmáis que ese hombre ya no está obligado a socorrer a su padre o a su madre. De esta manera, invalidáis el mandado de Dios. Y hacéis otras muchas cosas parecidas”.
(Marcos 7, 1-13)

MEDITACIÓN

Lo que nos dará la santificación, hermanos y hermanas nuestros, no es simplemente cumplir lo mandado, sino cumplir las leyes justas. Y Jesús deja muy claro, que una ley justa es aquella que hace que el amor a Dios y el amor al prójimo, sean visibles para todos.

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