Jesús nació en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes. Entonces, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: “¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido?. Porque hemos visto salir Su estrella y venimos a adorarlo”. Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y todo Jerusalén con él; convocó a los Sumos Sacerdotes y a los escribas del país y les preguntó dónde tenía que nacer el mesías. Ellos le contestaron: “En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta: Y tú Belén , tierra de Judea, no eres ni mucho menos la la última de las ciudades de Judea, pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de Mi pueblo de Israel”. Entonces Herodes llamó en secreto a los magos, para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella y los mandó a Belén diciéndoles: “Id y averiguar cuidadosamente que hay del niño y cuando lo encontréis, avisadme para ir yo también a adorarlo”. Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino y de pronto la estrella que habían visto salir, comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño, con María Su madre, y cayendo de rodillas le adoraron. Después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: Oro, incienso y mirra. Y habiendo recibido en sueños un oráculo para que no volvieran a Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino.
(Mateo 2, 1-5, 7-15)
MEDITACIÓN
Jesús, te estoy infinitamente agradecido por el inmenso regalo de la fe. Como los magos, yo vi un día Tu estrella, te seguí, te encontré, y aquí me tienes postrado, adorándote como mi Señor y mi Dios. ¿Qué sería de mi vida sin Ti?. Te ofrezco mis pobres dones: El oro de mi oración, el incienso de mi servicio a los hermanos, la mirra de mi amor.
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