Dijo Jesús a sus discípulos: “Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo. Yo en cambio os dijo: Amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen. Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir Su Sol sobre malos y buenos y manda la lluvia a justos e injustos. Porque, si amáis a los que os aman ¿qué premio tendréis?, ¿no hacen lo mismo también los publicanos?. Y si saludáis solo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario?, ¿no hacen lo mismo también los gentiles?. Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto”.
(Mateo 5, 43-48)

MEDITACIÓN

Señor, yo quiero ser hijo del Padre, gracias a que tú me has hecho partícipe de tu filiación divina; y quiero ser digno hijo, amando a mis enemigos y rezando por quienes me persiguen. Sólo con tu ayuda, podré aspirar a la perfección del amor.

Orden del Temple, 2.013