Se dirigían a Jerusalén y Jesús comenzó a hablarles de lo que había de sucederle. Santiago y Juan se acercaron y le dijeron: “Maestro, queremos que nos hagas el favor que vamos a pedirte”. Le dijeron: “Concédenos que en Tu Reino nos sentemos uno a tu derecha y otro a tu izquierda”. Jesús les contestó: “No sabéis lo que pedía. ¿Acaso podéis beber esa copa que voy a beber Yo y recibir el Bautismo que Yo voy a recibir?”. Ellos contestaron: “Podemos”. Jesús les dijo: “Vosotros beberéis esa copa amarga y recibiréis el Bautismo que Yo voy a recibir, pero el que os sentéis a mi derecha o a mi izquierda, no me corresponde a Mi darlo”. Cuando los otros discípulos oyeron esto se enojaron. Pero Jesús los llamó y les dijo: “Sabéis que entre los paganos hay jefes que creen tener el derecho de gobernar con tiranía a sus súbditos, y sobre éstos descargan los grandes pesos de su autoridad. Pero entre vosotros no debe ser así. Al contrario, el que quiera ser grande entre vosotros que sirva a los demás, y el que entre vosotros quiera ser el primero, que sea esclavo de todos. Porque tampoco el Hijo del Hombre ha venido para ser servido, sino para servir y dar Su vida en pago de la libertad de todos”.
(Marcos 10, 32-45)
MEDITACIÓN
Igual que los discípulos, seguimos a Jesús a veces con admiración y otras con miedo, porque sabemos que tarde o temprano vendrá la cruz. Pero seguimos con nuestros sueños y ambiciones, le seguimos, como Santiago y Juan, que quieren ser los destacamos dentro del grupo. Dios cuenta todo lo que hay dentro de ti, porque es capaz de transformar tu admiración en fidelidad, tus miedos en entrega y tus ambiciones en una vida de servicio.
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