Una vez que estaba Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: “Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos”. Él les dijo: “Cuando oréis, decid: Padre, santificado sea Tu Nombre, venga Tu Reino, danos cada día nuestro pan del mañana, perdónanos nuestros pecados, porque tmbién nosotros perdonamos a todo el que nos debe algo, y no nos dejes caer en la tentación”.
(Lucas 11, 1-4)
MEDITACIÓN
Señor, sólo unido a ti, puedo atreverme a llamar Padre nuestro a tu Padre. Que nunca me falte tanto el pan espiritual como el necesario para mi sustento físico, y que la misericordia Divina perdone mis errores. También yo quiero ser misericordioso y perdonar, como Tú lo haces conmigo cada día que me equivoco.
Copyright. Orden del Temple, 2.012