Los hebreos, romanos y griegos, utilizaron copas y cálices preciosos pertenecientes a los más pudientes en sus rituales religiosos, a la vez que las demás clases sociales los poseían, pero menos trabajados. Son numerosos los testimonios históricos que muestran su importancia en todas las épocas como signos de opulencia y abundancia: Las obras de Plutarco, Cicerón, Marcial y un sinfín de escritores, filósofos e historiadores, por quienes conocemos que los había de oro, plata, piedras preciosas, cerámica fina y madera.
En la mitología riega y romana, muchos héroes y dioses, poseían copas y cálices con propiedades mágicas: Las maravillosas copas de Baco y Apolo, los recipientes sagrados del dios Hefesto, la de Hermes, el cáliz mágico de las hadas Korrigan en la mitología de la Bretaña francesa. En siglos posteriores, en los primeros tiempos de la Iglesia, el emperador Bizantino Juliano el Apóstata, daba cuenta de los cálices preciosos que el emperador Constantino había regalado a la Iglesia, admirando su arte y riqueza.
Según los tratados arqueológicos e históricos, si las copas y cálices eran apreciados por los más poderosos, en el Imperio Romano también eran muy valoradas las copas de vidrio y arcilla por las personas menos pudientes. Los estudios vienen a demostrar que las copas, vasos o cálices de beber, eran ya muy venerados como símbolos de opulencia, abundancia y objetos con propiedades mágicas desde la historia antigua, y que también eran utilizados en rituales religiosos griegos, romanos y judíos. Que algunas historias medievales del Grial, contengan referencias a costumbres celtas no es en modo alguno concluyente, para afirmar que el cáliz cristiano fuera heredero del caldero de la abundancia de su mitología. Puede ser uno más de los cientos de paralelismos que existen en la historia con infinidad de objetos, personajes y tradiciones. La importancia de estos objetos, viene reflejada en infinidad de trabajaos arqueológicos de reconocido prestigio.
¿Por qué transformar un objeto sagrado celta si las copas o cálices eran muy apreciados y venerados como símbolos mágicos, religiosos, de opulencia y abundancia desde la antigüedad?. También podemos identificar otros muchos signos: El cáliz y el plato de las leyendas del Grial, guardan una relación directa con el cáliz y el plato de la Última Cena, la lanza sangrante con la de Longinos, el asiento peligroso de la Mesa Redonda artúrica con el Judas en la Última Cena y un sin fin de elementos con significados paralelos.
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