Quiénes Somos

Nuestra Orden, desde el punto de vista civil, es una Asociación inscrita en el Registro Nacional de Asociaciones de España, con rango de Internacional, tal como la Ley española requiere. Está entre su ideario,  no tener ánimo de lucro alguno, y en sus Estatutos, se detallan los fines y organización de la misma. Igual ocurre con otra antigua denominación de nuestra propiedad, la Orden del Temple  Espiritual.

Está en nuestro corazón, el deseo auténtico de compartir entre los hombres y mujeres de sentir Templario, cualquiera que sea el lugar dónde se encuentren, lejano o cercano geográficamente a nosotros, en la Casa Madre, esa gran parte de la Verdad, ese gran legado, que recibimos hace muchos años, y que compartimos de manera totalmente altruista con nuestros Hermanos y Hermanas, pidiendo a cambio un interés sincero, lealtad, disciplina, entrega y fundamentalmente servicio y Amor sin límites a la Causa Crística. No es admisible, que porque algo de tanto valor no cueste nada, económicamente hablando, deba tener menos interés y entrega, por aquella extraña creencia que sólo lo costoso y dónde hay que pagar mucho dinero por todo es lo mejor, y deba tener menos interés y entrega, por aquello que si es gratis, barato o altruista, no debe ser importante. Más bien entendemos, que es al contrario, porque no se pueden comercializar las cosas sacras y por tanto de Dios,  en consecuencia, eso debe entenderlo y demostrarlo el/la Aspirante a formar parte de la Orden. Los óbolos que se reciban en la Orden por parte de sus componentes o benefactores, serán destinados mínimamente al sostenimiento material de la misma, (no a sus integrantes), y en su mayoría, revertirán siempre en colectivos necesitados de ayuda de cualquier índole, o de algún hermano o hermana que se encuentre en situación de necesidad extrema de manera puntual.

No vamos a entrar bajo ningún concepto, en discusiones o calificaciones impropias en actos o lenguajes en una organización Espiritual, con aquellos que se erigen como “propietarios” únicos de la llamada herencia o legitimidad Templaria, o con otras organizaciones que ostenten entre sus denominaciones al sagrado nombre del Temple. Tampoco entra en nuestros objetivos, hacer un proselitismo para la captación indiscriminada de personas, pues con nosotros sólo estarán aquellos, que por alguna manera, quizás poco comprensible para muchos en su manera de razonar, sienten un eco en su corazón, al leer nuestro mensaje. A la Orden del Temple, no se viene por casualidad sino por causalidad. No nos interesa la cantidad de Hermanos y Hermanas que soliciten estar con nosotros, sino la calidad de estas personas, como Buscadores Espirituales auténticos.

Respetamos a todo el mundo, y que cada Buscador,  elija en libertad dónde  desea estar y crea sinceramente cual es el lugar adecuado para progresar espiritualmente, haciendo el servicio fraternal que proceda y con constancia, perseverancia y deseo ferviente de llegar al Conocimiento. Entendemos que no se debe convencer sólo por lo que se dice. Palabras bonitas las dice cualquiera, lo fundamental, son los actos, la coherencia, intentando ser dignos a las Palabras del Divino Maestro: “Por sus hechos los conoceréis”.

En nuestra Orden, una verdadera fraternidad Templaria, se admiten sin discriminación de raza, sexo o culto religioso, a cualquier hombre o mujer que busca verdaderamente un progreso espiritual y servicio incondicional de forma totalmente altruista, ya que nunca podrá progresar en nuestra Orden quién piense obtener algún tipo de lucro o beneficio material personal, ya sea económico, social, intelectual, de notoriedad o distinción alguna, ya que iría en contra de nuestra divisa:

“Nada para nosotros, Señor, nada para nosotros, todo para la Gloria de Tu Nombre” (Non Nobis Domine, Non Nobis, Sed Nómini Tuo Da Gloriam).

Nosotros trabajamos por y para el Cristo, y nos sentimos bajo Su Protección, y la de Nuestra Señora Santa María, Madre Universal, y rendimos adoración al Dios único, nuestro Padre. Somos fervientes cristianos, pero no pertenecemos a ninguna religión o culto, porque entendemos que seguir los pasos de Cristo, ya es la única y más auténtica religión, porque contiene todos los elementos necesarios para llegar al Padre. No obstante, admitimos y respetamos los diferentes cultos religiosos, que tienen en Dios Padre Omnipotente su Fe, sea cual sea el nombre por el que le designen y veneren.

La Orden del Temple, el Temple del Espíritu, es libre en Cristo, y no está vinculada y mucho menos sometida,  a cualquier poder temporal, profano, sea político, religioso, económico, etc. Paralelamente a la Orden, tenemos organizaciones como ramas de ella, para proyectos asistenciales y de mejora integral de nuestros hermanos, hombres y mujeres necesitados, en situación de abandono, malos tratos, enfermedad, ausencia de formación y educación, prisión, etc., que les permitan desarrollarse en una sociedad no siempre solidaria y ecuménica. También contemplemos en otra de ellas, la cultura, historia y simbología. Lógicamente, dentro de los proyectos asistenciales,  son de especial atención los niños y ancianos, personas con discapacidad o minusvalías, adultos o niños víctimas de malos tratos, pudiendo organizarse un voluntariado para asistencia a los mismos.

  • Cantante Domino
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