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Sendero Del Grial. Diciembre 2.011
Publicaciones Orden del Temple - Senderos
Escrito por María de Aquitania   
Lunes, 19 de Diciembre de 2011 00:00

Queridos hermanos:

Ya es tiempo de que consigáis la madurez espiritual suficiente para tomar en vuestras propias manos las riendas de vuestro destino, sabiendo con plena seguridad quienes sois y a dónde vais. La mayoría de las personas, no tienen la menor idea de lo que hacen o deben hacer en este planeta, y no intentan saberlo, porque han perdido o ahogado dentro de sí mismos el impulso primordial del hombre hacia la vía de la Luz y de la Verdad. Están completamente poseídos por el vértigo de las actividades humanas: La profesión, la familia, los hobbies, los placeres, el dinero, y por qué no decirlo, los vicios. Una vida absurda que conduce ineludiblemente también a una muerte absurda sin perspectiva en el más allá.

¡Interrogaros, hermanos, ahora mismo!. No sigáis con una vida absurda, ignorantes de vuestro destino que está a punto de escapar si no hacéis algo importante para asegurarlo. ¿Qué es el hombre?. ¿A dónde va?. ¿Quiénes sois?. Unos dicen que pertenecen al reino animal, que constituyen la cúpula de éste reino; otros que son los seres más evolucionados de la Creación, y es cierto, que el hombre tiene aspectos en común con los animales superiores, y generalmente, tiene algo más que le distingue de los animales.

La Biblia dice que dios creó al hombre “a Su imagen y semejanza”, y ciertas teologías, pretenden que el hombre es “un dios que se ignora” o un “dios caído”, pero cuando consideramos al hombre del siglo XXI, debemos reconocer que se encuentra más cerca del animal que de Dios. Es peligroso interpretar la Biblia en un sentido literal, pues el Génesis habla de la Creación en el principio, que no es el comienzo, pues aquí se refiere en términos absolutos. Dios crea el arquetipo humano, pero la manifestación o la realización del arquetipo se produce a lo largo de toda la eternidad.

Este arquetipo, no puede ser más que trinitario, pues en efecto, el hombre posee un cuerpo compuesto de una envoltura visible y de varios otras invisibles e inmateriales. Posee también un alma que está compuesta por un doble psiquismo, una parte dominada por los instintos animales y la otra más afín a su espíritu, ya que el hombre tiene un espíritu humano que justamente es lo que le hace superior al animal. Este espíritu no es físico, no es el cerebro, aunque éste le sirva de principal instrumento. Tampoco es Divino, pues es incapaz de resolver múltiples problemas, tanto los individuales como los de la sociedad humana y menos aún, de alcanzar la inmortalidad por sí solo.

Por consiguiente, el hombre está incompleto, todavía no es “semejante a Dios”, le hace falta tener el Espíritu Divino. Pero ahora lo puede adquirir, pues Dios envió a la humanidad a Su propio Hijo para que bautizara a los hombres en el Santo Espíritu y con esta unción espiritual, hacerles Hijos de Dios. Pero “muchos son los llamados y pocos los elegidos”. Dios no quiere imponer Su Espíritu a los que le rechazan, quiere Hijos que se elijan libremente ellos mismos, porque Dios es Amor Sublime, pero este Amor no es imposición ni esclavitud. Dios ama a todos los hombres, pero no todos reciben Su Amor con el mismo respeto y pocos le corresponden, por ignorancia, falt de voluntad e inteligencia profunda, por atraso evolutivo y por todas las trabas del espíritu del hombre.

Ser elegido”, depende exclusivamente de la voluntad del hombre, pues Dios derrama permanentemente sus gracias sobre todos, aunque la inmensa mayoría se cierra para no recibirlas. El espíritu del hombre está volcado hacia las ciencias humanas, hacia las artes del mundo, hacia las cosas concretas, materiales y perecederas. Los más distinguidos espíritus humanos, ignoran totalmente el Espíritu de Dios, cuando no lo rechazan tajantemente, porque están orgullosos de su ciencia, su saber, vanidosos de los bienes conseguidos como dinero, fama y gloria mundana.

Para poder recibir el Espíritu Divino, hace falta mucha humildad, un gran desapego de los hechizos de la sociedad y mucha pureza. Pero el humilde discípulo que lo recibe es mucho más inteligente, afortunado y feliz que todos los grandes personajes y famosos del mundo. ¡No lo dudéis, hermanos y hermanas nuestros!. ¡Comprobadlo por vosotros mismos!.

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